El 20 de abril de 1964, tras el Decreto Supremo emitido en enero de ese mismo año, se abrió la primera oficina bajo el nombre de Intendencia de Compañías Anónimas, con sede en Quito. La institución nació como un departamento dependiente de la Superintendencia de Bancos, encargado de controlar, fiscalizar y vigilar a las compañías anónimas y en comandita. Su primer titular fue el doctor René Bustamante Muñoz.
El 14 de septiembre del mismo año se creó la Subintendencia de Compañías Anónimas en Guayaquil, designándose como subintendente al doctor Ramón Vela Cobos.
Posteriormente, la Superintendencia de Compañías tomó forma jurídica con la aprobación de la Constitución Política del Estado del 25 de mayo de 1967, emitida por la Asamblea Nacional Constituyente de 1966–1967 (artículos 232 al 234). Esta fecha, 25 de mayo, marca el nacimiento oficial de la institución y constituye nuestro aniversario a nivel nacional.
El 25 de julio de 2008, mediante la Resolución No. 08.G.DSC.001 y en el marco del proceso de descentralización del Estado, la sede principal se trasladó a Guayaquil. Más tarde, el 20 de mayo de 2014, con la Ley Orgánica para el Fortalecimiento y Optimización del Sector Societario y Bursátil, pasó a denominarse Superintendencia de Compañías y Valores.
A partir del 14 de septiembre de 2015, en cumplimiento del Código Orgánico Monetario y Financiero, la institución asumió también el control del régimen de seguros privados, adoptando su nombre actual: Superintendencia de Compañías, Valores y Seguros.
La oficina de Quito continuó como Intendencia Regional, y con el paso de los años se crearon nuevas regionales en distintas ciudades del país:
- Cuenca: 4 de noviembre de 1967
- Ambato: 20 de noviembre de 1981
- Machala: 25 de junio de 1983
- Portoviejo: 5 de junio de 1987
- Loja: 6 de agosto de 2003
La gestión realizada durante estos años de servicio ha sido un pilar para el desarrollo empresarial confiable y transparente; con el tiempo hemos crecido, fortalecido nuestras capacidades e incorporado nuevos sectores, consolidándonos como un referente técnico e innovador al servicio del país, y esta trayectoria nos impulsa a seguir construyendo un Ecuador más ético, transparente y comprometido con su desarrollo.