El 20 de abril de 1964, tras el Decreto Supremo que contiene la Ley de Compañías, emitido en enero de ese mismo año, se encargó transitoriamente la vigilancia, control y fiscalización de las Compañías Anónimas y de las En Comandita por Acciones a la Superintendencia d Bancos, a través del departamento especial denominado Intendencia de Compañías Anónimas, con sede en Quito, hasta que se cree la Superintendencia de Compañías Anónimas. Siendo su primer titular el doctor René Bustamante Muñoz.
El 14 de septiembre del mismo año se creó la Subintendencia de Compañías Anónimas en Guayaquil, designándose como subintendente al doctor Ramón Vela Cobos.
Posteriormente, con la aprobación de la Constitución Política del Estado del 25 de mayo de 1967, la Superintendencia de Compañías adquirió personalidad jurídica como organismo técnico y autónomo encargado de las Compañías Anónimas, de las En Comandita por Acciones y de Economía Mixta y de las demás entidades que determinen las leyes. Esta fecha constituye el hito fundacional de la institución y marca el nacimiento oficial de este organismo de control, razón por la cual cada 25 de mayo se conmemora su aniversario a nivel nacional.
En el ámbito institucional y estructural administrativo, paralelamente y como respuesta al crecimiento de actividad empresarial, y a la necesidad de ampliar la cobertura de los servicios de supervisión y control, en función de las atribuciones conferidas por la Constitución y la Ley de Compañías, se establecieron nuevas oficinas regionales en distintas ciudades del país:
- Cuenca - 4 de noviembre de 1967
- Ambato - 20 de noviembre de 1981
- Machala - 25 de junio de 1983
- Portoviejo - 5 de junio de 1987
- Loja - 6 de agosto de 2003.
En 1969 mediante la Ley Nro. 111 se establece el control en cuanto a el establecimiento y funcionamiento de las bolsas de valores, sociedades anónimas, regidas por las disposiciones de la Ley de Compañías. De tal forma que junto con la autorización mediante Decreto de las bolsas de valores de Guayaquil y Quito se encauzó el ahorro interno con fines de desarrollo económico, tanto en el sector público como el sector privado, bajo la supervisión y control de esta Superintendencia.
La promulgación de las leyes del mercado de valores en los años 1993 y 1998, contribuyó al fortalecimiento de la estructura y funcionamiento de este sector, al establecer de manera precisa las funciones, responsabilidades y obligaciones de cada uno de sus participantes e introducir figuras jurídicas modernas que ampliaron las alternativas de financiamiento propendiendo al desarrollo económico del país. Las posteriores reformas a la Ley de Mercado de Valores han fortalecido el control del ámbito bursátil, confiriéndole a la Superintendencia de Compañías, un papel central en la vigilancia y control de las actividades desarrolladas dentro del mercado de valores, fortaleciendo así un marco regulatorio más sólido y transparente.
Más adelante, el 25 de julio de 2008, mediante la Resolución No. 08.G.DSC.001 y en el marco del proceso de descentralización del Estado, la sede principal de la Superintendencia de Compañías, Valores y Seguros fue trasladada a la ciudad de Guayaquil.
A partir del 14 de septiembre de 2015, y en cumplimiento de las disposiciones Código Orgánico Monetario y Financiero, la institución asumió además las competencias de supervisión y control del régimen de seguros privados, adoptando la denominación de Superintendencia de Compañías, Valores y Seguros, nombre con el que continúa ejerciendo sus funciones hasta la actualidad.
En años posteriores, el marco normativo societario experimentó importantes avances orientados a fomentar la innovación y el desarrollo empresarial. En 2020, entró en vigencia la Ley Orgánica de Emprendimiento e Innovación, que incorporó a las Sociedades por Acciones Simplificadas (S.A.S.) y las Sociedades de Beneficio e Interés Colectivo (BIC), a nuestra legislación, ampliando alternativas para la creación, formalización y crecimiento de los negocios. Asimismo, las reformas a la Ley de Compañías de 2020 y 2023 marcaron un proceso de actualización del régimen societario ecuatoriano, promoviendo una gestión societaria más eficiente, segura y acorde con las tendencias tecnológicas contemporáneas, extendiendo la esfera de supervisión y control a nuevos tipos de sociedades.
La gestión realizada a lo largo de estas décadas ha constituido un pilar fundamental para la promoción de un entorno empresarial sólido, transparente y confiable. Con el paso del tiempo, la institución ha fortalecido sus capacidades técnicas, ampliando el alcance de sus competencias e incorporando nuevos sectores bajo su ámbito de supervisión, consolidándonos como una entidad referente en materia de regulación, control e innovación.